miércoles, 28 de marzo de 2012

La revolución no será televisada

de Gil Scott-Heron


No podrás quedarte en casa, colega.
No podrás encender, conectar y evadirte.
No podrás perderte con el jaco y salir,
salir a por una cerveza durante los anuncios,
porque la revolución no será televisada.

La revolución no será televisada.
La revolución no será patrocinada por Xerox
en cuatro partes sin interrupciones publicitarias.
La revolución no te mostrará fotografías de Nixon
tocando una corneta ni llevando a John Mitchell,
el general Abrams y Spiro Agnew a comer
tripas de cerdo confiscadas de un santuario de Harlem.

La revolución no será televisada.
La revolución no te la traerá el programa de cine de la tele
ni será protagonizada por Natalie Woods y Steve McQueen ni Bullwinkle y Julia.
La revolución no logrará que tu boca sea sexi.
La revolución no te librará de tus granos.
La revolución no hará que parezcas tener cinco kilos menos,
porque la revolución no será televisada, colega.

No habrá ninguna foto contigo y Willie Mays
empujando aquel carrito de la compra calle bajo a toda pastilla
o intentando meter aquel caro televisor en una ambulancia robada.
La NBC no predecirá el ganador a las 8:32 ni el recuento de 29 distritos.
La revolución no será televisada.

No habrá imágenes de cerdos guardias derribando
a negros en la repetición instantánea.
No habrá imágenes de cerdos guardias derribando
a negros en la repetición instantánea.
No habrá imágenes de Whitney Young
huyendo de Harlem en un tren con un nuevo sistema.
No habrá ninguna película a cámara lenta ni ningún cuadro
de Roy Wilkens paseando por Watts
con un mono de faena de la liberación Rojo, Negro
o Verde que él había reservado
únicamente para la ocasión apropiada.

Las series de éxito de la televisión
no serán tan condenadamente importantes,
y a las mujeres no les importará si finalmente Dick se trabaja
a Jane en la telenovela porque la gente Negra
estará en la calle buscando un día más brillante.
La revolución no será televisada.

No habrá ningún momento estelar en las noticias de las nueve
ni imágenes de mujeres liberacionistas de brazos peludos
ni de Jackie Onassis sonándose la nariz.
La canción principal no será escrita por Jim Webb o Francis Scott Key,
ni cantada por Glen Campbell, Tom Jones, Johnny Cash,
Englebert Humperdink ni los Rare Earth.
La revolución no será televisada.

La revolución no saldrá exactamente después de una noticia
sobre un tornado blanco, un relámpago blanco o la gente blanca.
No tendrás que preocuparte por una paloma en tu dormitorio,
un tigre en la cisterna o un gigante en la taza del baño.
La revolución no irá mejor con Coca Cola.
La revolución no combatirá los gérmenes que causan el mal aliento.
La revolución te pondrá en el asiento del conductor.

La revolución no será televisada, no será televisada,
no será televisada, no será televisada.
La revolución no será una reposición, colegas;
la revolución será en vivo.

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