viernes, 30 de abril de 2010

Borrador de un primer ensayo sin fundamento: Sobre la memoria

Mi memoria trabaja, como la de cualquiera, con una autonomía innegable y hasta, a veces, arbitrariamente opuesta a los motivos que apoya rotundamente la razón propia.

Mis observaciones me han llevado a concluir o en realidad a creer casi con seguridad que mi memoria se maneja de manera particular. No son tanto los objetos y las personas – como entes conectores entre lo que soy/donde estoy ahora y lo que fui/donde estuve aquella vez, in abstractum -los que me recuerdan ciertas vivencias en las que tales tuvieron parte; sino divisiones complejas en etapas que la memoria en conjunto con su órgano de registro sensorio arma con una fidelidad bastante precisa y detalles que me persiguen, agrupados a lo largo de un año (que es lo que dura cada capítulo de nuestra vida, según las leyes del tiempo, por supuesto); los días con las ráfagas frías de principios de mayo, los árboles en una época invernal complicada y los diciembres lluviosos, nublados, húmedos y a las corridas constituyen algunos de los puntos álgidos de las partes de esa cinta de video que mi memoria pone a rodar cada año, con pequeñas o grandes modificaciones.

Piense lo que quiera, pero no es fácil descubrirla en su trampa. La memoria pretende hacernos creer que es como un reflejo que llega de más atrás, como el registro documental de ciertas partes de nuestras vidas. Por supuesto, acepta que se le atribuyan defectos y en eso está el decir de la mala memoria que tenés; pero defectos tenemos todos y el título de registro documental no puede sacársele.
Lo que la memoria, en su funcionamiento, no podrá jamás tener en cuenta es que la vida continúa después de aquello que va guardando.
Parece ser tarea de la memoria retrotraernos al pasado, y en realidad, en su grabación, edición y presentación de la película dividida en etapas, cuando efectivamente se rueda lo del año anterior, nosotros ya hemos pasado esa etapa.
Pero así como son innegables, como respuesta del organismo, los reflejos de nuestro cuerpo ante la recepción de material sensorial - como cuando soñamos, por ejemplo, que caemos al vacío, y nuestro cuerpo se estremece en todas sus posibilidades-, es innegable el espacio que pretende tener la memoria en nuestras reacciones.

La memoria maneja recursos que como cineastas nosotros jamás podríamos utilizar, puede apelar a cualquier desparpajo porque en uno de sus órganos retiene aquel recuerdo de dolor más fuerte.
Pone a rodar esa película, cientos de fotogramas por segundo, y por más que hayamos superado, si es que resulta válido usar esa palabra, la situación que procura revivir, somos incapaces de negar reacciones ante tales imágenes. Podemos sentir que estamos otra vez viviendo lo mismo y claro que nos asusta esa incapacidad de hacer nada. Creemos que el hecho no está superado, al menos psicológicamente.

¿El pasado nos persigue?

Después viene la aflicción de la impotencia. Si no fuera viejo lo que la memoria reconstruye, podríamos, quizá, hacer algo para pugnar lo que acongoja, podría yo ir a ver a quien me hace bien, podría sentarme a tomar algo para conversar sobre lo que puedo hacer. Es parte de asumirse uno mismo, y asumirse, con todos los sentimientos que traemos, nos hace bien por dentro.

Pero ahora que mi situación no es la misma, con quién voy a sentarme, qué puedo decirle para fundamentar que siento angustia por algo que ya pasé, si eso mismo no me ocupa ahora.
Ahora soy yo en otra situación y asumirme en esta situación es más difícil en cuanto mis sentimientos también incluyen aquellos que la memoria está trayéndome a colación por estos días.

Como dijimos, tan inseparables los reflejos de los sentidos como los recuerdos de los estados de ánimo.

2 comentarios:

vickymiau dijo...

Sofia! te felicito por tu excelente locura, la verdad es q todos deberiamos tener un buen blog como este y no un adicto manipulador de cerebros como es el facebook o caralibro como quieras llamarle... me gustó mucho y respecto a esta ultima entrada creo q si sofi, el pasado nos persigue hasta la ultima pisada. Y no sólo por los hechos imposibles de olvidar q pasan sino porque en terminos logicos diriamos que el presente dura solo una milesima de segundo y entonces lo que queda atras es el pasado que recientemente fue presente...y entonces el pasado es materia de una memoria que si o si recordamos si fue un hecho impactante,importante,y ademas que sin memoria no tendriamos pasado y sin pasado no hay presente y entonces no hay futuro. y sin estas tres fases del tiempo la vida no existiria y seriamos nada en la nada!
Una vez mas Sofi, un honor haberte conocido!suerte..

palabrasenmipiel dijo...

Recordemos, recordemos todo el tiempo. No olvidemos nada, ni el color de nuestras corbatas perdidas, ni el olor a tiza y a sudor del colegio, ni el calor del azfalto sobre los pies descalzos, ni el gusto a jazmin de los besos en la noche, ni el aroma de la untura blanca.

Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo. Y pensamos que despues de todo, aunque la victoria final sea de los Angeles del Olvido, sera un triunfo sin festejo. Nadie lo recordara jamas.


Eso lo dijo dolina y me parece justo!

Arte de la semana...(Quino)

Arte de la semana...(Quino)